El mercado petrolero continúa condicionado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, mientras las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz siguen sin una definición. A ese escenario se sumaron nuevos ataques contra embarcaciones en el Mar Rojo y el Golfo de Omán, que reavivaron las preocupaciones por posibles interrupciones en el suministro.
Los precios del crudo operaron con volatilidad este miércoles y se mantuvieron cerca de sus niveles más altos de las últimas dos semanas. Los futuros del Brent se ubican en torno a los u$s89 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) opera cerca de los u$s83.
El mercado viene atravesando jornadas de fuertes movimientos a medida que cambian las expectativas respecto de una eventual solución al conflicto entre Washington y Teherán. El principal foco continúa puesto en el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que, antes del inicio de la guerra, circulaba aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo.
EEUU asegura que el flujo de petróleo se normalizó, pero el mercado pone reparos
En medio de las preocupaciones por el abastecimiento, la administración de Donald Trump aseguró que las exportaciones de petróleo desde Medio Oriente recuperaron niveles similares a los registrados antes del conflicto.
El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó que los flujos volvieron a niveles normales después de que las Fuerzas Armadas de EEUU coordinaran con países aliados del Golfo un mecanismo para facilitar el transporte de crudo a través de Ormuz y, al mismo tiempo, incrementar el uso de oleoductos y otras terminales para evitar el estrecho.
Según Wright, durante la última semana salieron de la región del Golfo Arábigo unos 15 millones de barriles diarios, mientras que el domingo el volumen habría alcanzado los 20 millones de barriles, incluso por encima del promedio previo a la guerra.
Sin embargo, los datos sobre el tráfico marítimo muestran una situación diferente. Según Kpler, apenas 84 embarcaciones atravesaron Ormuz durante toda la semana pasada, incluidas nueve el domingo, frente a más de 100 tránsitos diarios antes del conflicto.
Las estimaciones de JPMorgan ubican el flujo de petróleo a través del estrecho en alrededor de 4 millones de barriles diarios, por debajo de los 9 millones que, según la administración estadounidense, estarían atravesando actualmente esa vía.
“No es posible reconciliar la disparidad entre lo que vemos y lo que él está citando”, sostuvo Matt Smith, director de investigación de materias primas de Kpler.
Parte de la diferencia podría explicarse por el fuerte incremento en la utilización de rutas alternativas. Los países de la región llevaron prácticamente al máximo la capacidad de sus oleoductos para evitar Ormuz. Arabia Saudita, por ejemplo, estaría desviando más de 5 millones de barriles diarios a través de su oleoducto este-oeste hacia el Mar Rojo.
De esta manera, aunque una parte importante de la producción logra salir de Medio Oriente por rutas alternativas, el tránsito directo por Ormuz continúa lejos de recuperar los niveles previos al conflicto, lo que mantiene la incertidumbre sobre el abastecimiento.
Ormuz sigue en el centro de las negociaciones
Washington y Teherán mantienen diferencias respecto de las condiciones necesarias para avanzar hacia una normalización completa del tránsito.
Irán planteó una serie de exigencias, entre ellas el fin del bloqueo naval estadounidense, el levantamiento de sanciones, la retirada de tropas estadounidenses y el pago de reparaciones de guerra. El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó esas condiciones y, a su vez, reclamó una compensación a Teherán.
Si bien Pakistán expresó cierto optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un entendimiento, los últimos acontecimientos volvieron a sembrar dudas respecto de una resolución rápida.
La incertidumbre resulta particularmente relevante para el mercado energético por el peso que tiene Ormuz en el transporte internacional de crudo y gas natural licuado. Por eso, cualquier señal de avance o retroceso en las negociaciones tiene impacto directo sobre las cotizaciones.